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"…Y TIEMPO DE RECOGER LO SEMBRADO"

(entrevista con Jorge Sanguinetty realizada por Emilio Ichikawa)

PREGUNTA.

Su articulo, ¿En Qué Manos Caerá la Manzana? publicado por El Nuevo Herald de Miami en diciembre del 2000, fue bastante debatido. Contenía algunos puntos realmente polémicos.  UD. requería a los cubanos, política e históricamente, por no saber conceptualizar y por tanto luchar y negociar por el "interés nacional".  ¿Cree UD. que tras casi medio siglo de representación personalista de la nación los cubanos comprendamos cabalmente de qué hablamos cuando hablamos de "interés nacional"?

RESPUESTA.

Yo no tengo evidencia de que los cubanos hayan ganado alguna comprensión del concepto de interés nacional, pero apostaría fuerte a que están hoy mejor preparados que nunca para comprenderlo.  Después de los últimos 42 años sobre lo que usted llama representación personalista y de la falta de discusión sobre alternativas de representación, yo esperaría que muchos cubanos estén listos para reconceptualizar profundamente las ideas relativas a las formas de gobierno.  Creo que sería fácil para los cubanos asociar directamente el principio de representación personalista con  la existencia de un estado primitivo incompatible con el interés nacional o bienestar colectivo, incluso el interés privado de los ciudadanos, pero la falta de libertades internas para plantear y discutir alternativas es un gran obstáculo para que los cubanos puedan romper con la parálisis actual del pensamiento político en la isla.  Es precisamente en este punto donde los intelectuales fuera de Cuba, aprovechando las libertades que tienen, pueden ir adelantando el trabajo de pensamiento sobre estas ideas, sin olvidarnos de los muchos intelectuales que están en la isla y que tienen más ansias que cualquiera de nosotros sobre un cambio de régimen en el país y un cambio profundo de las ideas predominantes.  De hecho tenemos que provocar un renacimiento de las ideas independentistas mediante un intercambio continuo entre todos los cubanos pensantes de aquí y de allá.  En este proceso descubriremos los gigantes entre nosotros, los nuevos próceres.

PREGUNTA.

En el referido artículo aparecen algunas sentencias dignas de ser recogidas en una suerte de catecismo político de la cubanidad.  Voy a citar un aforismo de su propia cosecha sobre el que me gustaría que profundizara:  "Los países tienen intereses, no amigos".

RESPUESTA.

El aforismo no es mío y no he podido encontrar ni la cita original ni su autor.  Debí haberlo encerrado entre comillas o indicar de alguna manera de que el pensamiento no era mío, por lo que pido disculpas.

PREGUNTA.

Adam Smith escribió todo un tratado  buscando el origen de la riqueza de las naciones. El pensamiento económico latinoamericano parece ubicarse más a la defensiva; es decir, le preocupa el origen de la pobreza de las naciones.  En su interminable lista de culpables para justificar el subdesarrollo regional, destacan al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.  ¿Hay algo de verdad en esa inculpación?   ¿Podría hacer alguna distinción entre las políticas de estas instituciones?

RESPUESTA.

En el pensamiento económico latinoamericano parece predominar la idea de que toda riqueza acumulada es producto del despojo o de la explotación y nunca del trabajo, del conocimiento, de los descubrimientos y de las invenciones, del ahorro y de la inversión.  Independientemente de cuáles sean las raíces de tales ideas, las mismas han dado lugar a una búsqueda sistemática de culpables externos por el menor desarrollo de los países de la región, ejemplo de lo cual llegó a ser la conocida y ya obsoleta teoría de la dependencia.

Culpar al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial de la continuidad de la pobreza de las naciones es una medida de la indigencia educativa e intelectual que impera en los ámbitos latinoamericanos y que tanto ha favorecido la prevalencia de la ideología como un sustituto del conocimiento.  Culpar a dichas instituciones de la pobreza existente es una forma desesperada y al mismo tiempo oportunista de explicar el fenómeno de la complejidad de la pobreza.  Desesperada porque se han querido dar explicaciones rápidas y fáciles a un fenómeno que para comprenderlo cabalmente requiere investigaciones de índole científica que a su vez exigen recursos, paciencia, rigor metodológico y talento.  Oportunista, porque en la confusión e ignorancia sobre los orígenes de la pobreza muchos han buscado atribuir causas a fuentes falsas para motivar a terceros a actuar en función de agendas políticas inconfesables.  Recuerdo hace años en una entrevista con un líder sindical latinoamericano, que afirmaba que el Banco Mundial era un "instrumento del imperialismo" con qué sorpresa él mismo reaccionó cuando le indiqué que su país era miembro del Banco, como si fuera parcialmente dueño o accionista, y que El Banco Mundial no era una institución que pertenecía a Estados Unidos.

Los dos organismos fueron creados dentro del Acuerdo de Bretton Woods en 1944 como una parte muy independiente de la familia de las Naciones Unidas.  La misión del Fondo Monetario era muy específica y consistía en contribuir a la estabilidad de las tasas de cambio entre las monedas de los países miembros, para lo cual la organización estaba dispuesta a dar préstamos de corto plazo a los países que enfrentaran crisis temporales.  La estabilidad de las tasas de cambio era deseable para estimular el comercio internacional y la inversión y, por ende, ayudar a los países a crecer económicamente y disminuir su subdesarrollo.  Posteriormente, al comienzo de la década de los setenta, con el abandono de la irrealista doctrina de mantener las tasas fijas de cambio, el Fondo Monetario se transforma en una organización que continuaría prestando dineros de corto plazo a los países que tuvieran desequilibrios en sus balanzas de pago, o sea entre sus ingresos y egresos internacionales.  La mayor parte de las críticas que se dirijen al Fondo Monetario estriban en que cuando un país pide ayuda financiera al Fondo Monetario (casi siempre como resultado de su propio mal manejo de los asuntos fiscales), éste exige como condición el recorte del gasto público y a veces el aumento de los impuestos para corregir la situación y evitar que la crisis de corto plazo se prolongue indefinidamente.  Tales medidas son impopulares pero, son generalmente inevitables, pues cuando el Fondo Monetario se hace necesario es porque ya el problema está creado en el propio país, casi siempre por sus autoridades y muchas veces empujados por la población.  Es una función no oficial del Fondo Monetario absorber parte de la culpa de la crisis, para aliviar al gobierno de responsabilidad y apoyar las medidas de ajuste.  Al Fondo Monetario se le puede criticar porque no ha sido más discriminatorio en el corte del gasto público.  Por ejemplo, en los años ochenta muchos países sufrieron severos recortes en la educación lo cual todavía está teniendo consecuencias nefastas en algunos de ellos.  También se puede alegar que la mera existencia del Fondo Monetario crea un mecanismo de salvamento fiscal que contribuye a que las autoridades fiscales de muchos países no sean lo suficientemente cuidadosas en el manejo de sus recursos y que, sin el Fondo Monetario, algunas de las crisis que hemos visto desde que existe el organismo no hubieran sucedido.

El Banco Mundial, oficialmente el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo o Fomento, se fundó con el objeto de apoyar los esfuerzos de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial:  Al comienzo, una proporción muy alta de su financiamiento venía de Estados Unidos, al igual que el Fondo Monetario, pues los países europeos y Japón no tenían recursos suficientes para equiparar la participación estadounidense.  Hoy estas proporciones han cambiado y el peso de Estados Unidos en estos organismos es relativamente menor, aunque todavía, muy importante.  Pronto la función reconstructora del Banco Mundial cesó y se transformó en un instrumento de apoyo para los países menos desarrollados.  De este modo, el Banco Mundial se concentra en dar préstamos de largo plazo a los países miembros para financiar proyectos de largo plazo, generalmente en obras de infraestructura como sistemas viales, comunicaciones, acueductos y energía, así como grandes proyectos en el área de salud, educación y otras formas de desarrollo.  Al Banco Mundial se le puede criticar por haber contribuído al crecimiento desmesurado del sector estatal en muchos países, especialmente en forma de empresas que típicamente pertenecen al sector privado.  La hipertrofia del sector público ha sido un obstáculo del desarrollo, pero no se puede decir que es el origen de la pobreza en la región.  Otra crítica que se le puede hacer al Banco Mundial es que no siempre da en el clavo en el diseño de los proyectos más convenientes para los países, o en el pasado, haber sido algo indiferente a las consecuencias de los proyectos que financiaba, como el impacto en el medio ambiente.  Una crítica adicional es que el Banco Mundial sustrae una buena cantidad de economistas de sus países para trabajar en otros lo cual los hace mucho menos eficaces que si trabajaran en el medio que conocen mejor.  El Banco Mundial puede que haya sido ineficaz en reducir la pobreza, pero decir que son su causa es una acusación ridícula y definitivamente inválida.

PREGUNTA.

Se han presentado, sobre todo por parte del sector intelectual, muchas quejas morales y sentimentales contra la dolarización de la economía y, en particular, contra la circulación de la moneda norteamericana.  En resumidas cuentas, ¿es conveniente o no este proceso para las economías regionales?

RESPUESTA.

Un sistema monetario no es otra cosa que un instrumento de una economía del mismo modo que un tubo canaliza el agua o un alambre conduce electricidad.  El problema es que para que el dinero pueda ejercer su función conductora eficientemente debe ser un instrumento confiable, que no falle a cada rato.  Lo lamentable en el uso del dólar no está en el dólar sino en el fracaso de los gobiernos de mantener su sistema monetario propio en condiciones satisfactorias.  La falta de confiabilidad de las monedas nacionales, debido a políticas monetarias incorrectas y hasta engañosas por parte de las autoridades monetarias de los países, hace que las monedas locales se devalúen hasta un punto en que la población pierde confianza en su sistema monetario y comienza a depender de otra moneda más capaz de mantener su valor.  La inflación ha sido una patología endémica de muchas de las monedas latinoamericanas desde poco después de la Segunda Guerra Mundial.  ¿Por qué, el dólar?  Porque esta moneda se ha caracterizado por mantener su valor por largos períodos de tiempo, sobre todo en los últimos años.  Aún cuando ha sufrido de alguna inflación moderada, los gobiernos y las autoridades monetarias de Estados Unidos han tenido más cuidado en emitir papel moneda para pagar excesos de gasto público.  El caso cubano desde 1959 es un contraejemplo que llegó a su máxima expresión a principios de la década de los noventa, cuando el peso llegó a cambiarse por un dólar a cerca de 150 y hoy se cotiza a poco más de 20.  Pero el caso cubano tiene una característica adicional y es el de la dependencia creciente, posiblemente crítica, de la economía en las remesas de dólares de los cubanos exilados hacia sus parientes y amigos en la isla.  En tales condiciones, la legalización del dólar facilita las remesas y obliga a manejar el peso de manera que mantenga su valor.  La gente se confunde porque le atribuye entonces al dólar la debacle económica del país sin darse cuenta de que sin el dólar la situación sería mucho peor, posiblemente insostenible.  Es un ejemplo de lo que Marx llamó el "fetichismo de la mercancía dinero".  La raíz del problema está en la caída catastrófica de los niveles de producción cubana  y mientras había racionamiento y subsidios soviéticos además de préstamos cuantiosos, los precios se mantenían junto con un régimen de racionamiento.  Al desaparecer los subsidios con la desintegración de la Unión Soviética, la economía cubana quedó al desnudo.  Treinta años de abandono e incompetencia se hicieron visibles de pronto y la producción nacional no era suficiente, como lo había sido en otros años, para cubrir algunas de las necesidades del país.  Por eso es que los precios en dólares parecen inalcanzables y, realmente, lo son.  No es porque el dólar valga más, sino que el producto del trabajo del cubano vale menos como resultado de que la economía se ha politizado y la eficiencia productiva no es tan importante como lo era antes.

En términos generales, la estabilidad monetaria, o sea, la capacidad de una moneda de mantener su valor, es una característica altamente deseable en las monedas.  Mientras los países no sean capaces de mantenerlas, sus economías se beneficiarán si esa estabilidad se "importa" mediante la adopción de una moneda extranjera estable.  El día que esa moneda pierda su estabilidad, el esquema se quiebra y habría que buscar estabilidad de otra manera.

PREGUNTA.

En su temprano exilio en Francia, el joven Marx  realizó estudios de economía política. Sus notas, resúmenes y comentarios fueron recogidos en un volumen conocido como Cuadernos de Paris.  Aqui, Marx hace una afirmación interesante:  "El crédito es la expresión monetaria de la moral de una persona".  ¿Qué comentarios le sugiere la tesis?

¿Es aplicable a los estados en calidad de personas jurídicas y económicas?  ¿Puede considerarse a "la confianza" un tipo de capital moral en el ámbito económico?

RESPUESTA.

Cuando no existen garantías contractuales que sostengan la institución del crédito, el mismo depende de la moralidad del que recibe dineros o bienes por anticipado y de su sentido de obligación para respetar el compromiso.  Sin embargo, el papel de la moralidad disminuye en la medida en que aumenta la seguridad contractual en una sociedad y la eficacia de su sistema legal en cuanto a hacer cumplir los contratos de crédito.  Además, aquellas actividades económicas que dependen del crédito de una manera continua se perjudicarían severamente si quisieran obtener una ganancia momentánea y relativamente marginal; y, consecuentemente, se verían afectadas sus obligaciones en un período dado, provocando la interrupción de los flujos futuros de crédito, y afectando a su vez los suministros sucesivos.

La moralidad entra también por el lado del que presta, especialmente si presta lo que no es suyo, como es el caso de los banqueros.  Un banquero no hace otra cosa que prestar a terceros los dineros que recibe como depósitos de ahorristas o de cuentas corrientes y debe mantener un sistema de equilibrio muy delicado, pues, generalmente, tiene más prestado que lo que tiene en depósitos.  Si todos los que tienen depósitos los exigen a la vez, el banco no puede cumplir, tendrá que "llamar" sus préstamos o tendrá que pedir dineros prestados, de lo contrario se presentará un pánico bancario.  Por eso es que tienen que existir regulaciones "de prudencia" para evitar que los banqueros abusen y presten más de la cuenta, comportamiento que también puede estar influenciado por el código moral del banquero.

Yo diría que el concepto es aplicable a los estados, por vía de los que manejan sus asuntos, en la medida en que el estado también presta y pide prestado, da crédito y usa el crédito, de hecho, más lo segundo que lo primero.  Un estado que no puede pagar sus deudas, como sucedió en gran medida en la crisis internacional de la deuda de agosto de 1982 y en otros casos, puede que haya llegado a esa situación por una combinación de debilidad moral e incompetencia, generalmente imposible de separar.

En la medida en que los compromisos crediticios no se cumplan, tanto a nivel de las organizaciones del estado, como de corporaciones o personas jurídicas e individuos, la credibilidad de la intermediación financiera en todas sus formas sufre significativamente y llega a afectar severamente la eficiencia asignadora de recursos de una sociedad.  Definitivamente se puede afirmar que "la confianza" es un bien público de gran valor y, por lo tanto, parte importante del capital intangible o "moral"de una sociedad.

PREGUNTA.

En el pueblo cubano se puede percibir cierto cansancio respecto a la demagogia nacionalista. Esto, lamentablemente, ha alcanzado  algunas zonas de la historia; incluso al propio legado martiano. Sucede también que el nacionalismo independentista recurre solo a argumentos morales y no aporta ninguna razón práctica o de bienestar a su favor.

¿Cómo ve este asunto un economista?  ¿Qué ventajas reales, en términos de acumulación y producción de riqueza, puede aportar un gobierno futuro cuyo valor político central sea la independencia nacional?

RESPUESTA.

El nacionalismo cubano se ha basado en los últimos 42 años en una versión exagerada de los antagonismos entre Estados Unidos y Cuba.  El gobierno actual, persiguiendo una agenda a favor del engrandecimiento internacional del jefe de gobierno y no una acorde con el interés de los cubanos, produjo una forma de nacionalismo de conflicto que le permitiera crear un estado de excepción, como si el país estuviera en guerra permanente, que acabara con las libertades individuales, especialmente las de expresión del pensamiento.  Por otro lado, en la medida en que en el mundo todavía tengan mucha importancia los intereses de diversos países, aún cuando se haya ganado algun terreno en materia de cooperación internacional, es necesario una sana medida de nacionalismo para poder defender los intereses nacionales de los cubanos en materia de seguridad, comercio internacional, inversiones, etc.  Hoy yo no sé y no creo que se sepa a ciencia cierta si el cansancio cubano sobre la demagogia nacionalista lo ha llevado a abandonar su sentido de nacionalidad.  Yo pienso que eso sería muy triste.  A veces pienso que Cuba es hoy más cultura que nación.  Que el peor aspecto del legado de este gobierno absolutista puede haber sido la deconstrucción del concepto y del sentimiento de nación que se supone existió en algún momento, si no tanto en el comportamiento del cubano, en su discurso.

Si un gobierno futuro no es capaz de revivir el concepto de nación y definir dónde yace el interés de los cubanos, más allá de frases bonitas pero insuficientes como "con todos y para el bien de todos," Cuba correrá el riesgo de perpetuar su pobreza actual.  Un alto grado de dependencia de la economía de otras naciones, como ocurrió con las relaciones con la Unión Soviética, coloca al país en una posición muy vulnerable, como se vió a comienzos de los años noventa.  La independencia económica de Cuba, por otra parte, no tiene por qué ser incompatible con el proceso de globalización y del cual puede llegar a beneficiarse, pero tiene que desarrollar un sistema productivo creador y no destructor de riqueza como ha resultado el régimen actual.  Sin duda, muchísimo dependerá de cómo se conforme un nuevo gobierno y qué direcciones defina.  Esa es la gran incógnita en el futuro del país, especialmente en ausencia de una sociedad civil, en presencia de lo que se puede calificar, por analogía, como un estado de ingravidez institucional y orgánica, donde no hay principios ni organizaciones capaces de influenciar ese futuro, ni dentro ni fuera de Cuba.

PREGUNTA.

Una última pregunta.  Aunque Fidel Castro haya dicho que le daba lo mismo cualquiera de los dos candidatos que ganara las elecciones norteamericanas, lo cierto es que sus movimientos mostraron claramente su preferencia por el candidato del Partido Demócrata.  En su múltiple condición de economista, hombre de negocios y cubano, ¿tiene alguna preferencia en el ámbito de la política norteamericana?

RESPUESTA.

Si Cuba no existiera, yo seguiría siendo un ciudadano registrado como elector independiente, que no pertenece a ningún partido y que vota sobre los temas que se debaten y por quién considera el mejor candidato o candidata.  Mis preferencias en materia de política pública tienden a ser, en cuanto a asuntos fiscales, conservadora.  No me gusta el abuso del gasto público, estoy en general en contra del endeudamiento, no creo que el gobierno deba ser muy grande en tamaño, ni debe exagerarse la recaudación de impuestos.  Desde el punto de vista de la necesidad de reducir o llegar a eliminar un día la pobreza, la discriminación en todas sus formas y la marginalización, así como las concentraciones de poder, tiendo a ser liberal, pero todo con moderación y con un ojo crítico.  Si se pone a Cuba en el cuadro, mi preferencia en materia de política pública incluye el deseo de que las decisiones que se tomen en Estados Unidos que afecten a Cuba no estén restringidas al interés nacional del primero en su sentido más estrecho.  Puede suceder que por ganancias económicas de corto plazo Estados Unidos llegue a arreglos con Cuba que mantengan el régimen actual de falta de libertades de todo tipo.  Yo me opondría a esa trayectoria.  Creo que por otra parte, el interés nacional de Estados Unidos estaría mejor servido si sus políticas fueran compatibles con el advenimiento de una democracia en Cuba, junto con un régimen económico que pueda mejorar las condiciones de vida del cubano.  Sin embargo, tal cosa no debe depender de las decisiones que se tomen exclusivamente en Estados Unidos.  Es el cubano el primero que tiene que velar por sus intereses.  Sin embargo, el exilio está mayormente en falta en este aspecto y los residentes en la isla están imposibilitados de actuar consecuentemente.

Jorge A. Sanguinetty
Washington y Miami, 21 de febrero de 2001

Emilio Ichikawa Morin.
Washington D.C. enero de 2001.